Este pequeño insecto parecido a un pulgón succiona los jugos de las plantas de las cicutas e inyecta saliva tóxica mientras se alimenta. Pronto empiezan a morir las agujas y las yemas del árbol.
Sin la cicuta, muchas aves pierden su hábitat. Las cicutas también ayudan a mantener frescos los arroyos. Estos arroyos albergan truchas, langostas, salamandras e insectos acuáticos. Si los hemlocks mueren, los arroyos pueden volverse demasiado cálidos para que estas criaturas sobrevivan.