ABEJAS: 1/3 DE TODOS LOS ALIMENTOS QUE COMEMOS DEPENDEN DE LOS POLINIZADORES Y EL 85% DE LAS PLANTAS EXISTEN GRACIAS A LAS ABEJAS

Qué puedes hacer para ayudar:
– PLANTAR PLANTAS RESPETUOSAS CON LOS POLINIZADORES
– INSTALAR UN PUESTO DE AGUA
– EVITAR PESTICIDAS Y FUNGICIDAS
– APOYAR A LOS APICULTORES LOCALES

POLINIZACIÓN:
– La exposición a los pesticidas está empezando a afectar a la memoria de las abejas, a su capacidad de aprendizaje y a su capacidad de comunicación, lo que está contribuyendo al colapso de las poblaciones mundiales de abejas.
– Las abejas recogen el polen en unas zonas especiales de sus patas traseras llamadas «bolsas de polen». El polen se deposita entonces accidentalmente cuando se posa en más flores para beber néctar.
– Las abejas se sienten más atraídas por las flores en forma de cuenco o campana de color amarillo, azul o ultravioleta.

CICLO VITAL DE UNA ABEJA MELÍFERA
– Adulto: Dependiendo enteramente de la genética, la nueva abeja adulta pertenecerá a una de las 3 castas de la colmena: reina, obrera o zángano. La colonia entera está formada por entre 20.000 y 80.000 abejas que trabajan juntas para sobrevivir.
– Pupa: En esta fase la abeja desarrolla sus alas, ojos, patas y su característico aspecto peludo. Tras una o dos semanas de incubación, la pupa sale de la celda del panal a través de la cera y se convierte en una abeja adulta.
– Larva: Las larvas de abeja se alimentan con una dieta rica en jalea real durante los 3 primeros días de vida, para pasar después a una mezcla de polen y miel. En el transcurso de los 5½ a 6½ días siguientes, la larva crecerá hasta alcanzar 1.500 veces su tamaño original, momento en el que las enfermeras sellarán su celda con un tapón de cera, lo que permitirá a la larva mudar y crear un capullo.
– Huevo: Cada huevo es puesto por la reina en una celda de cera individual. La gran mayoría de los huevos son fecundados y acaban convirtiéndose en abejas obreras hembras estériles. Un pequeño número de estos huevos no son fecundados y se convertirán en los zánganos machos. Los huevos sólo se incuban durante 3 días antes de que eclosione la larva.

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– Abeja reina: La abeja reina es la única hembra fértil de la colonia y se encarga de aparearse y poner huevos. Una reina sana y productiva pone hasta 1.000 huevos al día y puede vivir entre 2 y 5 años. La reina sale de la colmena una vez para aparearse y pasa el resto de su vida en una zona de la colmena llamada cámara de cría, donde depende de las abejas obreras para alimentarse y mantener la cámara libre de desechos. – Abeja obrera: Todas las abejas obreras son hembras estériles. La vida media de una abeja obrera es de 3 meses y las tareas que realizan cambian a medida que maduran. Las obreras son responsables de todas las funciones principales de la colonia: recoger polen, agua y néctar, producir miel, cuidar de las larvas, los zánganos y la reina. En la colmena – Abeja zángano: Los zánganos son abejas macho que nacen de huevos no fecundados. Su único propósito es aparearse con nuevas reinas, sin embargo la mayoría nunca cumplirá su destino. Las abejas zángano no desarrollan aguijones, no pueden ayudar a recolectar alimentos y dependen por completo de las abejas obreras para que las cuiden a lo largo de su corta vida de 8 semanas. Durante el otoño, los zánganos son expulsados a propósito de la colmena, ya que su cuidado durante el invierno supone una carga para los recursos de la colonia. – Las abejas domésticas se encargan de la construcción y el mantenimiento general de la colmena. Producen láminas de cera para construir las celdas de almacenamiento que conocemos como panales, donde se guardan el polen, la miel, las larvas y los huevos. Los cuidadores eliminan los desechos de la reina y aplican una sustancia antibacteriana y antifúngica llamada propóleo, o «cola de abeja», para mantener las condiciones sanitarias en el interior de la colmena. – Guardia: Una vez que una abeja obrera desarrolla un aguijón, puede ayudar a defender la colmena de las amenazas percibidas. Las abejas guardianas se colocan a la entrada de la colmena para proteger a la colonia de invasores como avispas, pájaros y humanos. Las abejas guardianas utilizan feromonas para alertar a las demás obreras de cualquier peligro.

funciones de la abeja obrera
– Enterrador: Un pequeño porcentaje de abejas obreras se convertirá en enterrador. Los enterradores se encargan de recoger y retirar los miembros muertos o moribundos de la colonia, ayudando a mantener la colmena libre de infecciones y enfermedades. Las abejas muertas y moribundas emiten una feromona determinada, que alerta a las abejas enterradoras, que se llevarán a la abeja enferma o fallecida lejos de la colmena.
– Recolectoras: Hacia el final de su vida, las abejas obreras vuelven a cambiar de oficio para convertirse en recolectoras. Los recolectores pueden recorrer hasta 5 kilómetros al día en busca de polen, néctar, resina y agua, y pueden regresar fácilmente a su colmena sin perderse. Utilizan danzas para comunicar a sus compañeros la dirección y la distancia de las fuentes de alimentos y agua.
– Enfermera: Las abejas obreras comienzan su vida como enfermeras. Durante su primera semana de vida, las nuevas abejas dedican su tiempo a cuidar los huevos, alimentar a las larvas y a los zánganos, así como a alimentar a la reina con jalea real. Deben asegurarse de que las celdas vacías de la cámara de cría están limpias y listas para la puesta de huevos.

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